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Reflexión del mes
Durante
los últimos años se nos ha hecho evidente la imperiosa necesidad
de cambiar. Pero ¿cambiar para qué?
El cambio implica
la aceptación de un hecho fundamental: la presión competitiva
a través de la internacionalización de la economía conlleva la
ruptura de los patrones y modelos de gestión. Se trata de una
ruptura imprescindible ya que dichos modelos han dejado de funcionar.
Por ello ha tomado carta de naturaleza la frase : Si lo que haces
no funciona, haz otra cosa.
Pero un rupturista
como Tom Peters va más allá y nos dice que de una forma sorprendente
debemos situarnos más allá del cambio y abrazar nada menos que
el abandono literal de las convenciones que nos han acercado hasta
el punto actual. Tom Peters afirma “erradique la palabra cambio
y sustitúyala por revolución”. Desde ésta presentación, que suele
ser una reflexión, me pregunto ¿somos capaces de abordar una revolución
concebida como cambio total del modelo?
“El problema de hacer algo bien es que
nadie se da cuenta de lo difícil que era.”
De la Ley de Murphy 2000.
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