Por J. Miguel Garriga
Breve introducción
La Teoría de las Limitaciones (TOC, Theory on Constraints) fue desarrollada por el físico israelí Eliyahu M. Goldratt. Así como en sus inicios parecía enfocada a la mejora de la planificación y los sistemas produc-tivos, posteriormente ha adquirido un gran peso para ayudar a definir la estrategia ganadora de las empresas.
Goldratt es coautor de La Meta, novela que desarrolla el concepto y de la cual se han vendido millones de ejempla-res, traducidos a diversos idiomas.
| La Teoría de las Limitaciones supone un cambio de paradigma en la contabilidad de gestión |
En fin, se trata de un cambio de paradigma con unos efectos sorprendentes para las empresas que los aplican. José Luis Iglesias, catedrático de la Universidad de Vigo, afirma que “basta con enfocar los esfuerzos de mejora en los recursos estratégicos (la limitación) para incremen-tar de forma notable los beneficios empresariales”.
¿Qué es lo que ocurre?
La psicología del conocimiento ha puesto de manifiesto el valor fundamental que tienen los paradigmas. Creamos modelos y patrones de conducta para que nuestra vida sea más fácil, pero al mismo tiempo esos paradigmas se fijan de tal modo en nuestro pensamiento que, cuando el panorama cambia, llegan a imposibilitar nuestra capacidad para darnos cuenta de los cambios que se han producido.
Por lo tanto tenemos un dilema, si seguimos actuando de acuerdo con los paradigmas existentes, lo que hacemos ya no se adapta a la realidad presente.
¿Qué ha cambiado, pues? Lo que ha cambiado es que seguimos tomando decisiones con herramientas que provie-nen del inicio de la era industrial y en cambio el mundo ha cambiado totalmente desde entonces.
El paradigma actual, que afectaría, entre otros, a la contabilidad de gestión, exige considerar la empresa como un sistema integrado de variables interdepen-dientes para adoptar definitivamente un modelo “sistémico” de gestión.
La empresa actual exige ser analizada
a través de un modelo “sistémico”
Sin embargo, muchas de las herramientas están basadas todavía en la Organización Científica del Trabajo de Taylor.
Un cambio de paradigma
Nadie tiene ninguna duda respecto del alto grado de incertidumbre y de complejidad que rodea la actividad y las decisiones empresariales.
Por ello, esperamos que la contabilidad de gestión nos ayude a tomar decisiones adecuadas. Pero ¿qué ocurre si los criterios nos conducen a tomar decisiones erróneas? ¿Es posible alcanzar los resultados esperados, si las decisiones van en una dirección contraria?
El uso de las eficiencias y el coste de producto, trabajan en contra
de la meta establecida por la propia industria.
Goldratt saltó a la fama con la obra a la cual nos hemos referido con anterioridad, pero realmente una de sus famosas (y anteriores) conferencias llevaba por título: “La contabilidad de costes, el enemigo público número uno de la rentabilidad”.
Goldratt, en un prefacio para un estudio de The IMA Foundation for Applied Research, explica lo siguiente: “En 1978 dejé la investigación en el campo de la física para pasar a hacerlo en la industria. Casi desde el principio quedé sorprendido por el uso de las eficiencias y el coste de producto como medidas de actuación. Parecía como si la industria estuviera utilizando medidas que trabajaban en contra de la meta establecida por la propia industria: ganar dinero”.
Cabe decir que años antes, autores como H. Thomas Johnson y Robert S. Kaplan, ya hablaban de la obsolescencia de los sistemas de contabilidad de costes.
Entonces ¿cómo es que muchas empresas siguen utilizando los mismos métodos del siglo pasado? ¿cómo es que en las universidades se sigue enseñando aquello que, parece, es obsoleto?
Probablemente la explicación tendremos que encontrarla en los estudios sobre la psicología del conocimiento y los trabajos sobre el nacimiento de nuevos paradigmas. El problema se encuentra en la dificultad de poner en cuestión lo que durante tantos años nos ha funcionado bien. Estamos ante la famosa “resistencia al cambio”.
Maximizar el beneficio
Para hacer sencilla la explicación digamos que el pensamiento cartesiano (cuyo origen hay que situarlo en Descartes, en el siglo XVII) implica una regla que supone que hay que dividir los problemas a sus múltiples elementos básicos, para posteriormente pasar de lo simple a lo complejo.
Por lo tanto, muchos métodos se basan en fraccionar para calcular y luego sumar para decidir. Es lo que ocurre con la contabilidad de costes. Pero la empresa es un sistema global y por lo tanto el método fraccionario es el que, con el transcurso de los años, se ha transformado en obsoleto.
Goldratt propone trabajar con un modelo sistémico y para ello hacer justo lo contrario del modelo cartesiano: pasar de lo complejo a lo simple.
(1) TOC (Theory on Constraints) es marca registrada por Eliyahu M. Goldratt.



